lunes, 3 de agosto de 2015

Cuando te das cuenta que tu mejor amig@ es el/la héroe que siempre quisiste ser :

"No dañes, no maltrates, no destruyas", el sueño de un ser inocente que da amor sin pedir nada a cambio. Son seres vivos como todos nosotros y también merecen alimentos, respeto, y sobre todo amor ya que ellos también serán nuestro guardianes y héroes en momentos difíciles 

3 comentarios:

  1. Te comparto una crónica:

    CUANDO MI PERRO CONOCIÓ LA CALLE

    Una crónica de Tom Belfort
    20-06-15
    Advertencia: Dar click al enlace adjunto. Prohibido llorar.
    https://www.youtube.com/watch?v=fv2zY4rPoqs

    Es verdad, muchas han sido las conversaciones con mi perro que con otras personas, me hacía sentir más cómodo, hasta sentía que me entendía más. Él me lamía la mano y rozaba mis piernas con su pelaje bicolor (blanco y marrón) cuando llegaba a casa. Lo conocí por mi hermana, ella lo trajo a vivir con nosotros. Era tan pequeño que entraba en mis zapatos Hush Puppies.

    Recuerdo cuando la enseñé las calles de mi insoportable barrio. Yo vivía por aquel entonces y vivo en una zona industrial. Rodeado de fábricas, desmontes,de gentes que corrían desesperadas a sus trabajos, que fumaban, que hablaban por whatsapp mientras caminaban, que se tomaban selfies cuando perdían su tiempo. Nunca usé una cadena o correa con él, lo veía criminal. Bajé a mi primer piso, yo vivía en el tercero, era el día D, el día de salir a la selva de cemento.

    Él bajó las escaleras, yo lo esperaba recostado a un poste .Bajó rápidamente y se abalanzó contra mi (quería protección). Caminamos despacio y salimos de la primera cuadra de mi casa, él estaba desesperado entre mis piernas, tenía la mirada perdida y la cola entre las patas, aullaba sin césar. ¿qué podía hacer para tranquilizarlo? Lo cogí entre mis brazos y corrí con entusiasmo. Su lengua se fue estirando, la mía también, sorteamos personas, carros, otros perros nos perseguían y me olían las pantorrillas. Querían saber quién era el nuevo vecino. ¡Él empezó a ladrar!, estaba feliz, se sentía un warrior.

    Minutos después me detuve, habíamos llegado al parque que dividía mi distrito con otro más light. Me tiré al pasto y mi perro de nombre "manchitas" corrió, dio vueltas, perseguía su cola, jaló ramas de árboles pequeños y prosiguió con sus ocurrencias hasta que se cansase. Esa día la pasamos en el parque, nos echamos en el césped y miramos las estrellas. Ese día lima no estaba gris, le había enseñado a un amigo parte importante de la vida. Creo que nunca olvidaré ese día, él me dijo que tampoco lo olvidaría.

    Manchitas y yo nos abrazamos fuerte.

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